Es domingo en Parque Rodó, son las cuatro de la tarde y el sol parte la tierra. Llegó por fin el calor, y como siempre llegó acompañado de la humedad, el sudor y las no ganas. Yo nunca estaría acá, a esta hora y con este calor, pero hoy estoy. No estaría jamás tomando un jugo al costado del lago con mi pareja cuidando un cochecito que adentro tiene un bebé durmiendo, pero hoy estoy…