Voy caminando por un barrio desconocido, atento a la numeración que desciende de dos en dos; la casa de Noelia no debe estar a más de cien metros. Es de tardecita, quizá las siete, y el día está agradable, tan agradable como estaba ayer, previo a acostarme. Voy a buscar un libro, un libro de algo que no recuerdo…

En la ventana de la señora Martínez que daba a la calle Reconquista pasaba algo raro. Desde que se mudó para la Ciudad Vieja y miró para afuera por primera vez supo que lo que veía no era del todo normal. Desde la privilegiada ubicación, la ventana se encontraba en el segundo piso, cualquier persona vería dos casonas viejas en frente, una plaza en la esquina y estirándose un poco, la rambla. Cualquier persona menos ella…