Caballos

Catálogo de ruidos, entrada 543. Julio, 2020

Otro domingo, gris, ruidoso y miserable. El vecino de abajo, el mismo de los gemidos cuando lava ropa (entrada 234), es aficionado a los caballos. Creo que él en sus monólogos de pasillo alguna vez me lo dijo. Mi respeto por él se desplomó con aquella revelación pero hoy todos los límites han sido superados.

Debido a la pandemia el vecino no puede ir al hipódromo, y aparentemente el nuevo hobbie es invitar a los amigos y mirar las carreras por internet. Desde las nueve de la mañana han roto botellas, han gritados nombres ridículos, supongo de caballos y no los suyos, han reído y han llorado. Hubo un poco de silencio a primera hora de la tarde, ¿tal vez los caballos duermen siesta? Ni idea. Pero como a las cuatro el caos comenzó de nuevo, como con resaca, más fuerte y con gargantas ya rasposas.

Estoy considerando reprimendas. Robarle algunos de sus enanos (si, es el mismo de los enanos de jardín -Catálogo de Curiosidades, entrada 199-), empezar yo a hacer algún tipo de ruido insufrible (no me convence porque me molestaría yo mismo a mi, y prefiero que nadie me moleste) o simplemente encararlo para que pare con esta locura.

Decido que hoy no haré nada, Además mañana es otro día y todo el mundo sabe que en los domingos grises, ruidosos y miserables no se deben tomar decisiones importantes.