Información

Escribo cosas. A veces.

Café Deshoras

El invierno acechaba afuera, inclemente, decidido, sin treguas.

Adentro ellos luchaban con su propio invierno, además, siempre, con el de afuera.

Él revolvía la olla mientras revolvía su mente cuestionándolo todo, los ingredientes, la mezcla, el sabor y el después. En la olla y en su vida.

Ella tomaba un té humeante tirada en un sillón, no lo miraba a él, pero tampoco miraba nada. El vapor y consecuentemente el aroma subían y se iban junto a los sentimientos y claro, la pasión.

Él esperaba lo mejor de un preparado en el que había invertido todo su esfuerzo pero que, de manera frustrante, ya no quería comer.

Ella no tenía hambre. Quizás nunca la había tenido y era solo la tibieza eventual para algunos inviernos inevitables lo que sus manos necesitaban.

Afuera el invierno acechaba y adentro la helada mataba todo.

Ver la entrada original

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Basic HTML is allowed. Your email address will not be published.

Subscribe to this comment feed via RSS