Fantasmas.

Todavía estaba dormido cuando lo supe, al menos de ojos cerrados, sin noción de tiempo o espacio. Había sido un sueño, todo, sólo un sueño. Me pedí a mi mismo seguir un poco más, ya no sería lo mismo pero al menos tendría la oportunidad de despedirme, no de vos, porque a esa altura yo ya sabía que no estabas ahí -dónde estás?- sino de la sensación cálida en el pecho, de la mente vencida por el cuerpo, de cuerpos hirviendo, de miradas pícaras, de sonrisas sin nadie ríendo. -Estarás bien?- Me quería despedir de ese estado en el que yo no me había encontrado durante demasiado tiempo. -Y vos?- Ese lugar dónde nada tiene sentido y sin embargo todo está bien. -Te acordás?-
Cuándo sonó el despertador todavía estaban intactos los árboles imposibles creciendo desde arriba hacía abajo, el sudor del bueno, y esa versión callada de vos. Sin embargo después de un instante sólo quedaba allí el trago amargo de quién sueña un sueño que ya pasó, un sueño que en lugar de esperanza tiene nostalgia, y que en lugar de sueño es una pesadilla.